¿Respiras para sobrevivir o respiras para vivir?

La respiración es nuestra primera fuente de energía, ésta aumenta nuestra vitalidad física, psíquica y espiritual y nos ayuda a restablecer nuestro equilibrio emocional.
La respiración oxigena cada célula de nuestro cuerpo, la exhalación concretamente ayuda al drenaje linfático y desintoxica el organismo.
A través de la respiración podemos sanarnos, disminuir el estrés, bajar la presión sanguínea e incluso mitigar el dolor. Tomamos de 20 a 30,000 respiraciones cada día, pero ¿cuánta atención damos a
esta actividad? Podemos vivir días sin comida, agua o sueño, pero solo unos minutos sin respirar: es la acción más esencial que ejecutamos.
Sin embargo, nuestra capacidad de respirar se ve afectada por mucho estrés. En cuanto la vida progresa, este estrés gradualmente reduce la eficacia de la respiración y limita nuestra habilidad de respirar profunda y completamente.
La capacidad pulmonar declina rápidamente con la edad y esto contribuye a muchos problemas de salud – mientras la vida progresa, gradualmente respiramos menos y menos.
¡La respiración es vida!
La calidad de la respiración refleja y contribuye a la calidad de la vida, la calidad de la experiencia y la calidad de la percepción – es también la herramienta central utilizada en la práctica de Yoga y meditación, y cuando hablamos de ella nos referimos a su nombre en sánscrito ‘PRANAYAMA’ (prana: respiración / yama: control) significa literalmente el control de la respiración. Pero el prana es mucho más que nuestra respiración. Prana es la fuerza de la vida Así, cuando realizamos pranayama, no sólo estamos trabajando con la respiración, sino que estamos controlando la energía vital y su circulación por nuestro organismo, que se hace a través de los nadis, canales sutiles por los que circula el prana.
Desde la práctica física de las asanas a través del Pranayama, pratayahara y la meditación. Mente, respiración y cuerpo están ligados y no se pueden separar. Es por este vínculo que al cambiar la forma en la que respiramos podemos traer salud y alivio al cuerpo, además de paz y claridad a la mente. A la vez, en la respiración se reflejan las emociones, los sentimientos, la relación con el entorno y el estado general del cuerpo. Por eso, aprender a respirar te puede ayudar significativamente para gestionar de una manera más adecuada tus emociones.
De ahí que podamos aprender a manejar nuestra respiración para nuestro bienestar. La respiración cambia según la emoción que predomine en nuestra mente. Cuando sentimos miedo, se hace más difícil respirar, es como si nos quedáramos sin aire. De hecho, pueden aparecer sensaciones de ahogo.
Si hay ansiedad, la respiración se vuelve rápida y superflua, por lo que no hay una adecuada oxigenación del cerebro. Si lo que predomina es la tristeza, la respiración se hace mucho más lenta y profunda. De ahí que no sea raro que en estados de depresión aparezcan los suspiros con mucha frecuencia. En las situaciones de estrés, la respiración se torna entrecortada. Cuando la respiración cambia su funcionamiento regular, también se alteran todos los ritmos vitales del organismo. Por eso es tan valiosa.
RESPIRACIÓN CONSCIENTE
En esencia la respiración consciente es simplemente la práctica de concentrarse en la respiración. Observarse a sí mismo respirando. Poner atención. Enfocarse.
La respiración es el vínculo más sagrado que tenemos y es el canal que une cuerpo, mente y alma.
BENEFICIOS DE LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE
- Mejora la digestión
- Elimina tensiones
- Controla el peso
- Regula el cortisol (hormona que responde la estrés)
- Gestiona las emociones.
- Relaja el cuerpo y la mente
- Favorece el sueño
- Ancla en el presente
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