¡Ya estamos de vuelta!

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¡Ya estamos de vuelta!

¡Hola querid@s yoguis!

Después de unos días de descanso, reseteo, y buen provecho de la familia y amigos, ya está todo listo para retomar nuestras clases presenciales y online.
En estos meses de verano, las clases de yoga y meditación serán enfocadas a la época en la que estamos, en la que nos rige la energía solar con potencia de calor.

Clases en movimiento unidas a la respiración que ayuden a soltar el cansancio.
Pranayama para refrescar nuestros cuerpos y prevenir inflamación.
Clases enfocadas en flexibilidad, fuerza, equilibrio, avances en posturas de manos y mucho más.

ÓRGANOS DEL VERANO: CORAZÓN E INTESTINO DELGADO. El fuego del corazón baja a entibiar el agua de los riñones… Y el agua de los riñones sube a nutrir el corazón y a sujetar el fuego. Si el corazón se lesiona por calor, también lesiona los líquidos orgánicos y la sangre. Por ello es importante tener una correcta hidratación, porque la función del riñón es vital como eje del agua y el fuego. “El agua del riñón sube a nutrir el corazón y anclar el fuego, pero el fuego del corazón desciende para entibiar el agua de los riñones”. Cómo armonizarnos en el verano:

  • Los cuidados empiezan en primavera para evitar sobrecargas.
  • Seguir el ritmo de la naturaleza, despertándonos más temprano y acostándonos más tarde. Es época de sociabilizar, el verano nos invita a ello.
  • Evite la exposición al calor máximo y descanse al mediodía.
  • El ejercicio físico regular potencia las funciones circulatorias y digestivas.
  • Necesitamos refrescar, abrir y relajar nuestro cuerpo, con más líquido y menos comida para llevar el calor sin problema.
  • Evitar los productos lácteos, que generan depósitos de mucosidad y dificultan la función intestinal normal.
  • Evitar el exceso de picantes y estimulantes que generan calor y fuerzan el ritmo cardíaco.
  • Optar por la proteína vegetal y las legumbres y disminuir o eliminar el consumo de proteína animal.
  • Introducir alimentos de sabor amargo para disminuir la energía ascendente del verano y no acumular calor en la parte alta del cuerpo (ya que crea una energía descendiente y su naturaleza es fría). Endivias, rúcula, escarola, quinua, mijo, achicoria, aceituna, semillas de girasol, malta o cacao.
  • Alimentos ricos en agua para favorecer la hidratación: melón, albaricoque, pera, melocotón, ciruela, cerezas, remolacha, pepino, tomate, espárragos, calabacín. La sandía es la fruta por excelencia para el calor estival.
  • Alimentos frescos y ligeros: ensaladas, cremas frías, frutas, licuados de frutas y/o verduras entibiadas con alguna especia que ayude al equilibrio, como la sandía con canela.
  • Utilice menos aceite y reserve los horneados y platos muy cocinados para ocasiones puntuales.

Un exceso de alimentos fríos provocará un enfriamiento excesivo. A corto plazo puede provocar indigestión y posiblemente diarrea. A largo plazo, al llegar al invierno, estaremos más débiles y propensos a gripes y resfriados.

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